martes, 13 de diciembre de 2011

La Piñata

La primera canción que escucho a Rigel cantar completa es la de la piñata:

Dale, dale dale, no pierdas el tino
porque si lo pierdes
pierdes el camino,
ya le diste una..
ya le diste dos,
ya le diste tres y tu tiempo se acabó.
Una, dos, tres.

El viernes empiezan las posadas y me da gusto saber que ya se sabe la canción, y que cuenta hasta el seis en vez del tres.

Aprovechamos este tiempo para identificar algunas de las cosas que tradicionalmente se meten en las piñatas, ya que al principio jugaba a recoger dulces imaginarios, me imagino que por las fiestas infantiles que han tenido en su escuela. Así que cuando "rompía" la piñata y se aventaba al piso por los dulces, yo le gritaba: Dame una jícama, una jícama, Rigel..pásame una mandarina..Dulces mamá, me decía. No quiero dulces Rigel, las jícamas están más ricas. ¿Quieres limón para tu jícama, mamá? y aprovechó para traerse unos limones imaginarios del piso para mi deliciosa jícama imaginaria.

Teníamos a la mano unos cacahuates y despues de pegarle a la piñata nos pusimos a pelar cacahuates, en su primer intento se quería comer la cáscara pero cuando se dió cuenta que yo tiraba la cáscara junto con otros orgánicos y solo me comía la semilla, escupió la cáscarita que estaba masticando y se enfocó a romper las cáscaras para sacar los cacahuates y comérselos.

Después de 20 minutos de jugar a la piñata, continuamos con la rutina para dormir.

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